jueves, 13 de diciembre de 2012

ERA SU DESTINO

Marcos tenía 30 años y vivía en un apartamento del décimo piso de un edificio del centro. Se podría decir que era una persona normal si no fuera por un defecto que a muchos les llamaba la atención, y es que Marcos era supersticioso… muy supersticioso.
 
Tenía todas las manías típicas de su peculiaridad; era incapaz de pasar por debajo de una escalera, los martes y trece no salía de casa y para ahuyentar la mala suerte, entre otras cosas, tenía un llavero con una herradura y un colgante con un trébol de cuatro hojas que nunca se quitaba.

Una mañana se llevó un gran disgusto porque al salir del portal, se le cruzó un misterioso gato negro que se quedó parado, mirándolo fijamente. Estuvo el resto del día intranquilo y alerta porque estaba seguro de que aquello traería malas consecuencias, convencido de que aquel gato le estaba presagiando un destino fatal.
 
Al llegar la noche se sentía tan agobiado por la incertidumbre que decidió ir a la zona vieja de la ciudad, donde unos meses atrás había visto un local donde anunciaban que podían predecir el futuro. Era como la típica atracción de feria con una pitonisa llamada “Madame Cheli” y su bola de cristal. Marcos entró decidido y pidió a la adivina que le dijera que le esperaba en el futuro.

La vidente miró la bola y después de un instante en silencio una visión la sobresaltó... “¡estoy viendo el día de tu muerte!”. Marcos se quedó paralizado unos segundos, pero quería saber más y con voz temblorosa le pregunto si se la podía describir. Madame Cheli resopló y solo le contestó: “veo una muerte trágica”. A Marcos se le cortó la respiración, tardó un instante en reaccionar y cuando lo hizo quiso saber si conocía la fecha. La adivina le miró fijamente y le dijo sin rodeos... “¡mañana!”. El joven, conmocionado, quería que le diera detalles de lo que iba a suceder,  pero la pitonisa se negó a contestar más preguntas. Hundido, se marchó pensando en el maldito gato negro culpable de todo y llegó a casa convencido de que le quedaban pocas horas de vida.
 
Se acostó y empezó a darle vueltas a lo que podía hacer para evitar esa muerte trágica. Se le ocurrían las peores formas de morir y no daba con ninguna manera segura de librarse. Pensaba que aunque redujera los peligros quedándose en casa, las posibilidades de accidente eran innumerables. Pasó la noche atormentándose con todo tipo de finales horrorosos que no querría sufrir. Al amanecer, aturdido y confuso decidió que lo mejor era acabar con la angustia yendo a lo seguro. Obcecado, se dirigió al balcón, pensando que aquello era mejor que cualquiera de las opciones que se había imaginado y sin titubear, se lanzó al vacío. Fue mientras caía cuando se dio cuenta, en un fugaz momento de lucidez, que aquella era la muerte trágica que le habían pronosticado. 

Ya en la acera del portal, inmóvil y moribundo, pensaba en lo estúpido que había sido por dejarse llevar por la superstición, pero entonces, en su último suspiro de vida, volvió a ver al misterioso gato negro, allí parado, mirándolo fijamente mientras se cumplía su destino.

AUTOR: Rafa Fernández.

EN LA ELABORACIÓN DE ESTE BLOG SE HA UTILIZADO INFORMACIÓN Y MATERIAL OBTENIDO EN INTERNET. EN EL CASO DE QUE SE HAYA USADO CONTENIDO QUE PUEDA INCUMPLIR ALGUNA LEY DE DERECHOS DE AUTOR, ROGAMOS SE NOS COMUNIQUE Y SERÁ RETIRADO INMEDIATAMENTE.

No hay comentarios: